sábado, 5 de abril de 2008

Qué duro es...













foto: www.espacioamuyen.org.ar



Por Raúl A. Montenegro, Córdoba 27 de marzo de 2008:

Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías.

Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero.
Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires.
Que duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero.
Que duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano.
Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita.
Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel.
Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña
Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.
Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no
dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender
sus semillas y sus agroquímicos.
Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.


Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en
nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a
decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las
promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.
Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido
por la soja y por el cóctel de plaguicidas.

Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y
ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los
bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.
Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en
ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja
los romperá en mucho menos tiempo.
Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue
destrozado, y que funcionarios y productores no ven o no quieren
ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar
al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y
de cultivos diversificados.
Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía
con el monte, y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que
empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.
Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo
de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio
de la gente buena.
Qué duro es saber que miles de argentinos están expuestos a las
bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y
mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.
Qué duro es saber que las bajas dosis de gliofosfato, endosulfán,
2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños,
adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y
murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios
epidemiológicos.
Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan,
que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por
cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la
Amazonia Boliviana.
Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de
sacar que las topadoras y el monocultivo.
Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan
todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de
Argentinos que todavía no nacieron.
Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las
cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los
indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.
Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche
solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus
divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles
de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente
tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles
de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas,
y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua.
Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.




*Dr. Raul A. Montenegro, Biologo
Presidente de FUNAM
Premio Nobel Alternativo 2004 (RLA-Estocolmo, Suecia).
Profesor Titular de Biologia Evolutiva,
Universidad Nacional de Cordoba (Argentina)

lunes, 18 de febrero de 2008

Un poema en ayuno prolongado (por Markou)



















foto: "Mustio nogal"



MUSTIA VANIDAD


Mustia vanidad
Me conecto con eso que no puedo tocar:
Guardaré mi percepción en mi estuche para ojos,
Solo así encontraré la satisfacción.

Mustia realidad,
Tu piel ya no refleja en aquellas uvas,
Interesado pero desarmado,
Preocupado pero desinformado.

Mustia vanidad
Tomaste mi mano y dimos tres vueltas al mundo
Mustia realidad
Al salir de casa, el mundo estaba marcado:
Como en un borrador, alguien trazó unas líneas.

Mustia vanidad
La indiferencia es mi criatura quimérica,
Mi escudo cuando quedo inerme

Mustia realidad
Estrepitosa epidermis que se quiebra
Y el agua converge hacia un solo río.
Mustia vanidad
¡La saciedad es lo más sensato!
Mustia realidad:
¡Río ignorante que todo lo escupe hacia el mar!










...que estes bien donde quiera que estes!!

martes, 5 de febrero de 2008

"Selección Antinatural: Una fábula felina, un aspecto hipotético de la sociedad latinoamericana, y un poema de emancipación" (por Markou)

Panthera pardus


Parte I: “La paciencia mató al gato”


Por aquellos tiempos, cuando todavía las placas continentales poco a poco iban amoldándose; allí en el centro del actual territorio africano, un primitivo leopardo termina su exquisito almuerzo. Ya casi no tiene importancia qué es lo que mastican sus filosos dientes. Lo que importa es que la carne ingerida le da más energía para ir en búsqueda de más comida, especialmente valiosa, en el contexto de crisis por el que todos sus semejantes atraviesan.

Nuestro protagonista, Leopardo II, quien va a servir como punto de referencia para su especie logró desde un comienzo ganarse el respeto y fascinación, sobre todo de su amada, con quien va a engendrar al pequeño Leopardo III.

Tras dos semanas de ayuno, Leopardo II, endeble frente a un árbol, recuerda aquella exquisita cebra. Una y otra vez, entre saltos y caídas, resbala por un tacaño nogal. Su saliva comienza a regar el suelo próximo a aquel árbol, al mismo tiempo que es estimulada por una ardilla que observa al patético leopardo desde arriba:

-¡Oiga señor! ¡¿Cuánto hace que está aquí?! ¿no le conviene ir a buscar alimento a otro sitio? ¡JAJAJA!

¡Crunch! ¡Crac! Suenan las abundantes reservas de alimento de la ardilla. Caída la noche, la ardilla no se cansa del irrisorio leopardo:

-Si quiere nueces sólo pídalo, ¡no sea tímido!

Trascurren semanas, y ya perdida toda noción del tiempo... tras un último atisbo anhelante hacia el árbol, el leopardo yace en el suelo mientras su pequeño hijo lo ahoga en lágrimas de admiración y tristeza. Este episodio, será el hito que guiará a su especie. Leopardo III, da el primer salto.

Ciento setenta millones de leopardos más tarde, la garra especializada de Leopardo XXI, finalmente alcanza las alturas. A su alrededor, el enemigo cambió de rostro. La deshidratación arrasa el suelo, junto a todo lo que sostiene.


foto: Javier Astrada






Parte II: “El último atisbo anhelante, la nostalgia de los pueblos del futuro”



Así como en cualquier proceso de selección natural que se puede apreciar en los procesos evolutivos de una población biológica, no nos debe sorprender el carisma y la fortaleza de los pueblos latinoamericanos; sus genes son y fueron heredados de una progenie q tras sobrevivir siglos y siglos de explotación infrahumana, perpetúan para construir un linaje q resiste los estragos del mundo desarrollado. Podría decir "suprahumanos", pero en comparación con cualquier habitante promedio del Primer Mundo, la mayoría está en desventaja: nostalgia creciente y heredada en los pueblos del futuro.
Fue entonces (y aún lo sigue siendo) este proceso de “selección antinatural”, el que determina aquellas singulares características.

Actualmente en los territorios latinoamericanos y africanos, (sólo por dar ejemplos) sitios donde se aprecian los más elevados índices de mortalidad infantil, algunos saborean los huesos, otros se comen la vaca, y exquisitos paladares aburridos del ganado vacuno, eligen la cacería exótica:


“Diez metros cuadrados de un peculiar asado**sobre infinitos e inusitados latifundios, desde donde la madre naturaleza abastecía al mundo. Desde sus “ranchos”, y desde sus poderosas pero “turbias metrópolis”, el latifundista y el hombre corporativo se preguntan sudorosos de opulencia “¿por qué la naturaleza es tan cruel con ellos?”

Para el ser humano lo antinatural está tan firmemente impregnado q ya forma parte de su comportamiento natural.



**En Argentina, carne asada a la parrilla, con el uso del carbón






La Tierra



Parte III: EL FANTASMA


Ínfimo, así me siento
Un grano de arena en el fondo de un océano que todo lo acapara
Magnánimo, así te concebís,
Navegando en un mar de suntuosas opulencias.
Desde lo profundo del abismo reclamo tu atención,
¡Lengua extraña para tan exquisitos oídos!
Sonidos que se extinguen…



Antes de irme pude escuchar unos sigilosos pasos
Sobrevino un aliado invisible, mi colega,
¡Lujo genocida! ¡Naturaleza aliada!
Así prorrumpieron las garras sangrientas de mis compañeros
Un fantasma se avecina…



Inmutable muralla, fortaleza avasalladora
Jamás sentirás los vientos de la agonía y tristeza
Minúsculos suspiros que limpian indolentes talones.
Tras mi último atisbo anhelante, encontré una brecha…
Ser insidioso: ¡mi legado logrará desenmascararte!


Porque tu nave necesita del agua,
Tu muralla exige suelo,
¿Acaso estás volando?
¡Fantasma de la gravedad! ¡Algún día caerás!
Algún día…








*"Seleccion Antinatural", fue inspirado por la obra de Eduardo Galeano"Las Venas Abiertas de América Latina"*

¡que estes bien donde quiera que estes!

Markou.



















viernes, 1 de febrero de 2008

Tiranía intergeneracional

Empiezo mi espacio con algo de realidad; dos frases: una ajena, y la otra propia.





"A veces me preguntan: ¿Por qué inviertes todo ese tiempo y dinero hablando de la amabilidad para con los animales cuando existe tanta crueldad hacia el hombre?. A lo que yo respondo: Estoy trabajando en las raíces" George T. Angell.





"La belleza trascendental de hoy: nuevos paisajes pintados y por pintar, como consecuencia del escepticismo cuasiglobal, de la ignorancia, o de los sentidos inclementes del mundo corporativo, y que culminan en una obra oscura; pérdida progresiva de colores...q estes bien donde quiera q estés!!" Markou

Me despido con un video que resume la desinformación, y otras características mencionadas, lineas arriba (Grupo Omnilife, S.A)